Editorial: Vuelve el Club del Trueque, símbolo de la pobreza

ticket trueque

La crisis socio económica que vive el país y nuestra provincia, y en su contexto San Rafael no es una excepción, está obligando a mucha gente a la iniciativa de resurgir el trueque como modo de intercambio y subsistencia.

Luego de 16 años de interrupción de esa práctica azuzada por la pobreza y la necesidad de paliar el hambre de miles de personas, su retorno es una demostración del fracaso del sistema económico que llevan a cabo tanto el gobierno nacional como provincial. De acuerdo a datos muy significativos por las necesidades imperantes, en varios barrios del conurbano sanrafaelino estos clubes de trueque volverían a instalarse en plazas, escuelas, espacios cerrados como unidades vecinales (si se lo permiten las autoridades correspondientes) clubes de fútbol, etc.

La vuelta del trueque es fruto de la realidad social que se está atravesando y es uno de los ejemplos más cabales que los números que dicen que la pobreza en las provincias y San Rafael ha disminuido no se condicen con la actual realidad social.

Mientras funcionarios del gobierno nacional y provincial tratan de negar o minimizar que existen miles de familias que la están pasando muy mal, de a poco van apareciendo los fantasmas de una de las peores crisis económicas del país entre los años 2001-2002, que dio paso a una gigantesca reacción popular que dejo más de 50 muertos en las calles y al presidente de la Rúa huyendo en helicóptero y la caída, en simultáneo del gobierno de la Alianza.

Mientras esta nueva crisis va desgajando poco a poco el cuerpo social de los mendocinos y sanrafaelinos, el gobierno nacional y provincial se mantienen ocupados con la “herencia recibida”, A casi tres años que gobiernan Macri como Cornejo, los sectores más vulnerables de la sociedad no la están pasando nada bien. Dicen que con la llegada del FMI se terminan los sufrimientos para los argentinos, pero surgen otra vez los clubes del trueque, la peor ignominia que pueden vivir los pueblos. Es, quien lo puede negar, el mundo del revés.

Por Osvaldo Barroso.

Related posts